Martha

Nada como la sonrisa de mi bebé

Por Martha

En mi faceta de mamá, soy todo un cliché. Juraba que no iba a serlo porque me parecía de lo más exagerado que las mamás le celebren todo a sus hijos. Antes de embarazarme no entendía por qué subían tantas y tantas fotos de sus bebés con una emoción como si cada una de sus novedades fuera algo sorprendente. Que si el bebé se ríe, que si gatea, que si empieza a caminar; buscan cualquier pretexto para capturar el momento en una fotografía o en un video y presumírselo a todo mundo. Sin embargo, ahora que soy madre lo comprendo perfectamente bien.

Paso todo el día tomando fotos a mi bebé porque su sonrisa me parece magia pura. Es como un antídoto contra todo lo malo; contra el cansancio, la angustia, el estrés diario e incluso contra el sueño aparentemente incontrolable. Verla sonreír me transmite tanta paz que cualquier problema del momento se me borra. Sin darme cuenta esa pequeñita me contagia su sonrisa y logra que me ponga de buenas.

Por ejemplo, hoy mi mamá se quedó en casa cuidando a mi bebé mientras yo estuve todo el día del tingo al tango en mi Santa Fe, atorada en el tráfico. Me gusta mucho mi camioneta y disfruto manejar, pero de plano las horas pico son un sufrimiento tras el volante. Estaba honestamente agotada, pero cuando regresé a la casa fui rápido a ver a mi niña y en cuanto me vio sonrío y se me iluminó la vida. Obviamente le tomé una foto en el momento preciso y la compartí. ¡No lo pude evitar!

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