Martha

Hoy fui toda una mamá moderna

Por Martha

Siempre me he considerado una mujer fuerte. Me gusta mi capacidad de decidir y honestamente admiro mi habilidad para solucionar problemas. Desde niña he sido muy inquieta, siempre busco nuevos retos. Cuando me di cuenta que no sabía cocinar lo suficiente, saqué el libro de recetas de la abuela y e hice muchos platillos hasta aprender bien; cuando quería una bicicleta pero mis papás me dijeron que en ese momento no me la podían comprar, hice una jarra de limonada y me puse a venderla en vasos en la calle hasta juntar dinero para decirles que yo les ayudaba a pagar la bici. Siempre logro lo que me propongo y estoy orgullosa de ello, pero hace poco me pasó algo que jamás me había sucedido: no podía solucionar un problema por mí misma. Ahí les va la historia.

Mis hijos tuvieron un campamento escolar en las afueras de la ciudad por el inicio de año. Iba a ir con mi esposo a recogerlos pero le salió una junta de último momento y no pudo acompañarme, así que fui yo sola. Iba disfrutando el camino porque el clima estaba delicioso y el paisaje lindísimo, lleno de vegetación y con un cielo muy azul, de esos que ponen de buenas. Me faltaban como veinte minutos para llegar al lugar, cuando de pronto escuché un ruido horrible y sentí que mi Santa Fe se descarrilaba. Agarré fuerte el volante y traté de retomar la dirección correcta, pero la llanta del lado del copiloto estaba tan ponchada que mis esfuerzos fueron en vano. Me orillé en cuanto pude y me bajé para revisar los daños. Cuando vi que la llanta estaba totalmente desinflada y ya venía pegando con el rin en la carretera, sentí que la sangre se me fue a los pies. Sabía que debía cambiar la llanta pero no tenía idea de cómo hacerlo. Además, para mi desgracia, mi celular casi no tenía señal, así que no podía hablarle a alguien para que me ayudara.

Entre mi pánico y desesperación porque ya casi era hora de recoger a mis niños, recordé que una vez mi esposo me había mandado un tutorial de cómo cambiar una llanta por si se me ofrecía alguna vez. Vi el video con atención y seguí las instrucciones hasta lograr la misión que parecía imposible. Yo sola puse la llanta de refacción y logré llegar justo a tiempo por mis hijos. ¡Qué suerte!

Al día siguiente, vi en facebook que Dalton Hyundai iba a tener un curso de mecánica para mujeres… ¿sería el destino? Lo que sí es que ya me apunté, así que si tú que me estás leyendo tampoco eres una experta cambiando llantas, no está de más asistir. Revisa el facebook porque estos talleres los hacen seguido. ¡Anímate!

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