Alonso

El valor de los detalles

Por Alonso

Ayer durante la cena estaba platicando con mi esposa. Desde hace muchos años tenemos la costumbre de sentarnos a platicar durante la cena después de que llego del trabajo. Es una de las tradiciones que más nos han mantenido unidos durante todos estos años de matrimonio porque es el momento del día en que sólo somos ella y yo, el espacio en que los dos nos contamos todo y abordamos temas de interés mutuo. Siempre son muy enriquecedoras nuestras charlas, pero la de anoche fue especialmente buena; fue una de esas pláticas que se dan de manera espontánea y dejan tanta huella que parecieran planeadas.

Iniciamos como siempre, hablando de nuestro día. Le conté sobre una junta importante que tuvimos en la empresa y ella me platicó que una de nuestras nietas fue a la casa para desayunar y le dijo “te quiero”. Tal vez para ustedes parezca una historia normal, pero para mi esposa fue un momento mágico porque nunca antes le había dicho eso la niña. Me dio mucho gusto verla tan feliz por algo tan lindo, pero a la vez me puse un poco nostálgico porque ese es un claro ejemplo de momentos cruciales en la vida de mi familia, por estar trabajando tanto. No necesité comentárselo, ella sola se dio cuenta porque me conoce como a la palma de su mano, pero sabe que no me sentía listo para hablarlo de frente, así que no me dijo nada.

Para mi sorpresa, a la mañana siguiente cuando me subí a mi Sonata, me topé con un detalle que me alegró la semana entera: mi esposa me había dejado una fotografía de nuestra nieta y nosotros. Al reverso decía “te quiero, abuelo”. Desde entonces siempre traigo esa foto en el carro, la uso como un recordatorio de lo verdaderamente importante.

Comparte esta aventura

Déjanos tus Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SHARE

El valor de los detalles