Abebéntura

Arrancamos en Corea

Por Abebéntura

Nuestra primera #Abebéntura comenzó en el Aeropuerto de Houston. Al llegar, tras nuestro vuelo de 3 horas desde Guadalajara, iniciamos nuestro recorrido en un aeropuerto nuevo para nosotros.

Tan pronto como aterrizamos en la cuarta ciudad más poblada de Estados Unidos –y que también es conocida como Ciudad de las Magnolias – nos dirigimos al área de control de migración donde todo parecía normal y salía de acuerdo a lo planeado. Sin embargo, el destino nos tenía una sorpresa guardada pues fuimos requeridos para una revisión extra de nuestros documentos lo que provocó que tuviéramos que correr –a tan solo unos minutos de que despegara nuestro avión- hacia nuestra conexión a Tokio para no perder el vuelo.

Con este panorama llegamos a la segunda revisión para el viaje internacional. Las filas de cientos de personas nos hicieron estresarnos y cuando por fin logramos pasar por el arco de revisión, luego de haber sido exhaustivamente fiscalizados por el personal de seguridad –que hasta sin zapatos nos dejó-, yo tuve que armarme de valor y aun en calcetines, sin zapatos y cargando a Aura Sofía salí corriendo hasta la sala de abordaje con tan solo 5 minutos para lograr el abordaje en tiempo y forma.

Tan pronto llegué, los responsables del abordaje me vieron como un loco –recuerden que venía corriendo, descalzo y con una nena en sus brazos- que suplicaba, por todos los medios posibles, que no cerraran el vuelo, que nos esperaran. Mientras tanto Cris, mi esposa, terminaba de recoger las cosas que, por si fuera poco, durante el control de seguridad habían sido prácticamente destripadas, pues los oficiales de seguridad decidieron revisar minuciosamente nuestras maletas abriendo todas y cada una de ellas.
Ante mi desesperación el equipo de la aerolínea nos dijo que nos esperaría, así que con su palabra como garantía y con los pases de abordar en mano, regrese corriendo unos 600 metros hasta el punto de control donde estaba Cristina a quien encontré aun esperando a que le devolvieran una maleta de pañales que les había resultado particularmente sospechosa.

Ya por fin, con todo en mano corrimos nuevamente al punto de abordaje del vuelo a Tokio para nuestra posterior conexión a Seúl, pero la sorpresa fue grande cuando descubrimos que el avión ya había partido.

Tras superar nuestro justificado enojo, frustración, reflexión y búsqueda de culpables que tuvieran razones para que el universo se coludiera para hacernos pasar por esto, nos dirigimos a las oficinas de atención de clientes de nuestra aerolínea, United Arlines, -en donde cabe mencionar que la atención fue maravillosa- y en menos de 30 minutos lograron rastrear nuestras maletas, asignarnos nuevos vuelos y lograr que viajáramos ese mismo día, pero un poco más tarde a Seúl.

Ahora la ruta seria, Houston-Los Ángeles y posteriormente Corea. Así las cosas, llegamos al aeropuerto de Los Ángeles tras un vuelo de 3 horas en las que Aura Sofía, vencida por el cansancio, durmió casi todo el viaje: ni siquiera las películas de Disney fueron suficientes para captar su atención y mantenerla despierta.

Al llegar al aeropuerto el avión se conectó al tubo de desembarque, pero nuevamente la tragedia apareció: una falla mecánica provocó que fallara todo y nos tuvieran 30 minutos esperando poder abrir la puerta de la aeronave. Ahora Cris, Aura Sofía y yo éramos espectadores de cómo un gran grupo de personas perdía su conexión a Hawaii.

Nuestra aeronave, no despegaría sino hasta dentro de 5 horas, así que nos limitamos a observar cómo la gente se estresaba -tal y como lo habíamos vivido nosotros- y después de un rato todos pudimos, por fin, descender.

Al llegar al aeropuerto de Los Ángeles, ya con una actitud mucho más relajada y despreocupada, pudimos comer tranquilamente un buen sándwich de pollo con aguacate y preparar todo para la conexión por Asian Airlines hacia Seúl.

Aura Sofía arrancó su #Abebéntura en las piernas de papá y mamá, pues al tener menos de 2 años, por políticas de aeronáutica, no puede viajar en su propio asiento. Así que si tienes un bebé de 2 años o menos, te queremos compartir estos pequeños consejos para ayudarte a realizar tu #Abebéntura.

 

TIPS

Por lo general te asignaran los primeros asientos, que tienen un espacio extra que te permite maniobrar o, en vuelos de muchas horas, incorporar una pequeña cuna. Te recomendamos pedir este tipo de asientos al momento de comprar tu pasaje.

  • Al realizar un vuelo nacional o internacional las carriolas son elementos que están incluidos, sin costo adicional, en el pasaje de un bebé, por lo que pueden llevarlos sin preocupaciones. Aun así, nuestra recomendación es que procuren llevar carriolas pequeñas y fáciles de maniobrar.
  • Considera que, si tienes vuelos en conexión, tendrás que esperar un poco a que el equipo de tierra te entregue la carriola que generalmente viaja en el área de carga del avión.
  • Lleva mantitas o pide una en cuanto te subas al avión. Las frazadas o cobijas también ayudan muchísimo al confort del bebé.
  • Dale unas gotitas de paracetamol -asesórate con tu pediatra- a tu bebé, eso ayuda a prevenir las pequeñas molestias que pueden presentarse por los cambios de clima entre salas y cabinas de los aviones.
  • Viajar con un par de cambios extra de ropa y cambios de pañales, si su maleta se pierde o retrasa es importante estar prevenidos.
  • Etiquetar sus juguetes, ropa, carriola y pertenencias de sus pequeños. Es muy fácil que las cosas se pierdan o se olviden.
  • Llevar golosinas o alimentos bajos en azúcar, lo que menos queremos es tener el motor de nuestros pequeños trabajando a la máxima potencia.
  • Mentalizarse en tener mucha paciencia y atención a tu bebé, el entorno los hace irritables y es importante no contribuir a su estrés.
  • Hidratarlo bien, una persona bien hidratada duerme bien y los periodos de sueño son más profundos y reconfortantes.

Estos pequeños consejos te ayudaran a tener una #Abebéntura más divertida y disfrutable durante tus vuelos.

Que tus hijos anden “desatados” sin duda te puede volver loco, pero es la mejor señal de que todo anda bien con ellos.

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